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Entrevista con Luis Emilio de la Rosa Beras

``YO VIVíA ATERRORIZADO''

 

Uno de los acusados de asesinar a Orlando Martínez asegura que ha recibido amenazas, pero seguirá diciendo la verdad sobre el crimen hasta su muerte

 

PANKY CORCINO/LISTIN DIARIO 12-04'98

Santo Domingo

 

El recluso Luis Emilio de la Rosa Beras, apresado desde el año pasado por su participación en el crimen del periodista Orlando Martínez Howley, sostiene que cuando ocurrió el hecho en marzo de 1975 era ``un tíguere de barrio''.

Explica que pertenecía a la llamada ``Banda Colorá'' que sembró el terror durante el período de Gobierno de los Doce Años del ex-presidente Joaquín Balaguer y que por esa razón los demás co-acusados materiales del asesinato los buscaron para darle una golpiza al comunicador social.

Asegura que primero militó en el Movimiento Popular Dominicano (MPD) y participaba en las protestas en que se incineraban neumáticos y se distribuían consignas contra el régimen de Balaguer. Reconoce que no tenía una formación política definida y más bien actuaba como un joven emotivo arrastrado por los amigos del sector de Villa Consuelo, donde consumió su adolescencia entre juerga y borrachera.

Durante una larga conversación sostenida con el recluso mientras se encontraba en el consultorio del médico legista del Palacio de Justicia de Ciudad de Nueva, donde está detenido, De la Rosa Beras insiste en presentarse como una víctima que el azar del destino llevó al escenario del crimen.

Sin embargo, los rasgos de su rostro y el hecho de que el co-acusado Rafael Lluberes Ricart (Lluberito) lo estuviera prácticamente contratando para ``darle unos palos'' a Orlando ponen de manifiesto su falta de respeto a la dignidad humana.

Hoy espera con impaciencia el desarrollo del juicio. Confía en que la Justicia pueda establecer las responsabilidades penales correspondientes para cada uno de los implicados en el caso, y además, sostiene que seguirá contando su verdad hasta la muerte.

Nunca, ni en el 1975 ni ahora, ha negado que participó en el crimen y que vio a Joaquín Antonio Pou Castro, Mariano Durán y Rafael Lluberes Montás atentar contra el comunicador social.

PREGUNTA. ¿Su familia es acaudalada?

RESPUESTA. No. Nosotros somos pobres. Nosotros somos diez hermanos. Mi papá trabajó durante 33 años en el Departamento de Fumigación de Salud Pública y hace un año y dos meses murió de un ataque cardíaco. Yo me casé dos veces y tengo siete hijos, dos de ellos viven en Nueva York. Tengo más de diez años trabajando en el departamento de mayordomía de la Secretaría de Agricultura, donde me pensionaron con un salario mínimo porque un vehículo me chocó y me lesiono la pierna izquierda.

P. ¿A quién conocía usted de los implicados en el asesinato del crimen de Orlando Martínez antes de que ocurriera el hecho?

 

R. A Freddy Lluberes Ricart (Lluberito). Yo vivía en Villa Consuelo y él en el Capotillo. Lo conocí porque yo era un ``cabeza caliente'' y me gustaba pelear. Pertenecía al MPD (Movimiento Popular Dominicano), distribuía carteles subversivos contra el Gobierno de los Doce Años de Jaoquín Balaguer y participaba en las protestas que se hacían quemando gomas. También iba a los entierros de los políticos y los universitarios asesinados en esa época de los Doce Años. Pero muchos de los compañeros del MPD que quemábamos gomas nos pasamos para la ``Banda Colorá'', yo nunca lo he negado. Cuando comenzó la banda en el 1972 yo tenía unos 15 ó 16 años.

P. ?Lluberito pertenecía al MPD o a la Banda Calorada?

R. No. El me decía que era oficial. Nos conocimos en el barrio tomando tragos. A mí me mencionaban mucho en la prensa como ``un cabeza caliente'' del MPD, se me obligó a meterme en la Banda o si no me mataban. Cuando yo me levantaba en la esquina me esperaban siete y ocho ``tígueres'' que me querían matar. Mi jefe en la Banda era un tal Eddy y a mí se me consideraba un traidor porque yo defendía a los miembros del MPD de mi barrio.

P. Previo al crimen de Orlando, ?estuvo usted envuelto en otros hechos violentos realizados por la Banda Colorada?

R. No. Al contrario, a mí se me obligó entrar en la Banda.

P. Entonces, ¿cómo lo contactan para participar en el crimen de Orlando?

R. Lluberito y yo nos veíamos a veces en el barrio porque yo vivía ``bebiendo''. El día del crimen él fue al barrio y me dejó dicho que me quería ver. Esa tarde fui a su casa que está en Las Américas, entre la avenida Sábana Larga y la Venezuela, porque antes yo le había pedido que me ayudara a conseguir un trabajo con sus amigos del Gobierno. Cuando llegué eran como las 3:00 de la tarde y Lluberito se estaba bañando. Lo espere y luego salimos a la avenida Las Américas, donde apareció Joaquín Antonio Pou Castro en su carro, conducido por el cabo Mariano Durán. Cuando Pou Castro llegó dijo: ``Lluberito, ?le agregaste algo a Luis?''.

El respondió: ``no, yo estaba esperando que usted viniera''. Entonces me presentaron a Pou Castro y a Mariano Durán y nos fuimos en el carro, allí me dijeron que había que darle unos golpes a un tipo que ``se puso de fresco'' con Pou Castro. Fuimos a un negocio que había en la avenida San Martín y empezamos a bebernos un Barceló. Yo comí algo porque tenía hambre. Después empezó a llover y se hizo un gran tapón. Ya yo quería volver a mi casa y tenía miedo, pero Lluberito me dijo que ya nos ibamos y me hizo montar al carro. Después trancó la puerta.

P. ¿Qué le habían dicho ellos para que usted los acompañara?

R. Ellos fueron a enseñarme a un hombre para que después yo buscara a ``tres tígueres'' a los que para que le dieran ``unos tubazos''. Para mí ellos salieron para que yo viera la persona porque no la conocía.

P. ¿Qué pasó cuando se marcharon del negocio donde estaban tomando bebidas alcohólicas?

R. Ellos me dijeron que nos ibamos. Pou Castro iba manejando el carro, a su lado estaba Mariano Durán y detrás Lluberito y yo. Cuando íbamos bajando por la Tirandentes lo oí decir: `¿dónde dobló?''. Entonces yo me di cuenta de que estábamos siguiendo a alguien y le repetí que quería volver a mi casa. Ellos me decían: ``te metiste en miedo''. Después Pou Castro chocó un carro y desmontaron y yo pensé que iban a averiguar el choque, entonces oí dos disparos, se montaron en el carro y arrancamos.

P. ¿Después del crimen, dónde fue usted esa noche?

R. Ellos me dejaron en el parque Independencia y yo duré más de dos horas para llegar a Los Minas que era donde vivía. Al otro día es que oigo el escándalo en las noticias porque habían matado a Orlando Martínez. Me asusté, pero no hablé porque Pou Castro, Lluberito y Mariano me dijeron que no le contara eso a nadie. Además me consiguieron un trabajo en el supermercado ``Oriental'' que estaba en la avenida San Vicente y era de un francés amigo de ellos.

P. ¿Cómo llega usted a la Policía en el 1975?

R. Yo no tenía ni quince días en el supermercado cuando apresaron a Pou Castro en la Base Aérea de San Isidro. Después ``el francés'', como se conocía al dueño del supermercado, me dijo que Pou Castro me mandó un bulto con unos documentos secretos para que yo se los guardara en mi casa. El bulto tenía un revólver, dos pistolas y una lata que no sabía lo que era. Llevé el bulto a Villa Mella y después la Policía decía que buscaba un bulto y yo me presenté a entregarle el bulto.

P. ¿Cuántos días permaneció detenido en la Policía en el 1975?

R. Unos 10 días. Yo dije que no iba a hablar porque en el caso había militares y ellos son lo que debían contar lo que pasó. En la tarde yo vi a Pou Castro que lo estaban interrogando en el Servicio Secreto y el me dijo: ``Luis, no esperes que te maltraten. Di todo porque todo se sabes''. Entonces yo conté todo, porque nunca lo he negado, y no es una sorpresa para nadie. Yo me he entregado dos veces a las autoridades.

P. ¿Cuando detienen a los acusados en 1997, cómo usted se entera y qué hizo?

R. Yo vivo en Alma Rosa y al enterarme en las noticias me fui para donde una tía que vive en Sabana Larga. Entonces yo le expliqué a mi esposa que estaba implicado en el caso y ella me recomendó que me entregara. Después que estaba preso empezaron a amenazar a mi esposa y a cortarle la luz a la casa por la noche. Todavía los presos de La Victoria que vienen aquí al Palacio de Justicia me cuentan que Lluberito me está amenazando. Además, cuando estábamos presos aquí en el Palacio de Justicia ellos me decían que era hora de que yo negara lo que había dicho en la televisión a Huchi Lora y al fiscal Guillermo Moreno García. Yo le recordé a Lluberito que él iba al barrio y se ponía a beber ron y después se ponía a contar que él había matado a Orlando Martínez. Lluberito me decía que me echara para atrás, porque los generales me podían ayudar a comprar mi casa propia y un carro.

P. Después de 23 años, ¿Cómo ve usted esa noche del 17 de marzo de 1975?

R. Estuve en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Traté de bajarme del carro en tres ocasiones y no me lo permitieron. Tampoco llegué a darle palos a Orlando. A mí ``me jodieron''.

P. El hecho de que lo buscaran para agredir a alguien habla muy mal de usted, ¿qué espera de la Justicia?

R. Bueno, yo le había dicho que no quería, pero si decía que no, me mataban. Por eso espero que los jueces sean conscientes y establezcan la responsabilidad de cada uno. Ya voy a tener dos años preso y lo único que he hecho es que ví lo que pasó y he ayudado a la Policía y a la Justicia. Siempre he dicho la verdad de lo que pasó. Cuando ocurrió el crimen de Orlando la época que vivía el país no era fácil. Yo vivía aterrorizado. He tenido muchas pesadillas y antes no podía hablar. Pero ahora yo he dicho todo lo que sabía y si no se hizo justicia ese no es problema mío.

El testigo de la Fiscalía

Entre los acusados de cometer el crimen de Orlando Martínez, el recluso Luis Emilio de la Rosa Beras tiene una gran importancia para las autoridades del Ministerio Público y la Parte Civil Constituida, ya que está dispuesto a ratificar sus declaraciones en todo momento. Por eso, la Fiscalía del Distrito Nacional lo mantiene recluido en una celda particular en la cárcel preventiva del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, por temor a que algunos de los demás implicados en el caso puedan atentar contra su vida.

Aunque de hecho las acusaciones contra los implicados en el crimen podrían sostenerse por los indicios presentados en el expediente y las piezas que se pudieron rescatar del año 1975, De la Rosa Beras participará en juicio en su calidad de procesado y al mismo tiempo será uno de los principales testigos de la Fiscalía. De la Rosa Beras cuenta que Carlos Barcácel, abogado del general retirado Salvador Lluberes Montás (Chinino), sindicado hasta la fecha como el principal autor intelectual del crimen, le propuso representarlo en un Hábeas Corpus que se conoce en favor de Joaquín Antonio Pou Castro y Rafael Alfredo Lluberes Ricart (Lluberito).

Sin embargo, dijo que rechazó la propuesta porque el mandamiento sería conocido por el juez de la Segunda Cámara Penal del Distrito Nacional, Marino Cruz Durán, el cuatro de noviembre, un día antes de que se iniciara el juicio de fondo en la Décima Cámara Penal.

En cuanto a su formación, De la Rosa cuenta que no llegó a realizar muchos cursos de la primaria porque cuando era pequeño un vehículo lo atropelló en Azua, donde residió su familia durante un tiempo. Atribuye sus limitaciones intelectuales al hecho de que los médicos tuvieron que someterlos a varios procedimientos quirúrgicos en la cabeza.

De su vida en la Banda Colorada no quiere hablar mucho y cuando se le pide contar algún otro hecho criminal en el que haya participado además del asesinato de Orlando Martínez Howley, se muestra sorprendido e intenta venderse como ``un manso corderito'' al que el destino le hizo una broma pesada. Tampoco habla sobre las condiciones en que Joaquín Antonio Pou Castro le consigue un empleo en el supermercado Oriental, a cuyo propietario sólo identifica como ``el francés''.


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