Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

``Si la orden de matar a Orlando provino de Chinino, eso es algo que solo él puede decir´´

El ex-juez de instrucción explica cómo remitió al banquillo de los acusados a los implicados en el crimen del periodist. Sin embargo, se niega a revelar quién le facilitó una copia de los interrogatorios practicados en 1975 en la Policía a los responsables del asesinato

PANKY CORCINO
LISTIN DIARIO (11 de marzo de 1998)

Dicen que tuvo suerte. Que la vida lo llevó a estar en el lugar adecuado en el momento justo.  De repente, al doblar de una esquina sostuvo un encuentro inesperado con la historia moderna. El valor de su juventud lo llevó a inscribir su nombre impecable en los libros del futuro. Entonces su rostro comenzó a aparecer en los distintos medios de comunicación social.

Cuando el entonces juez de instrucción de la Cuarta Circunscripción del Distrito Nacional, Juan Miguel Castillo Pantaleón, ordenaba el apresamiento de los implicados en el crimen del periodista Orlando Martínez Howley, el Estado comenzaba a saldar una deuda de más de dos décadas. Los cimientos de la sociedad se estremecieron y todavía muchos se preguntan cómo llegó el magistrado a conocer la verdad para encausar a los culpable después de 22 años de impunidad durante los cuales se llegó a pensar que los mencionados en el asesinato eran infalibles e intocables.

Ahora, durante una conversación sostenida en su vivienda, localizada en la urbanización Fernández de la ciudad de Santo Domingo, Castillo Pantaleón relata cómo resolvió el caso. Aunque se niega a decir quién le entregó una copia de las investigaciones realizadas en el año 1975 cuando ocurrió el crimen, cuenta que la obtuvo y sorprendió al entonces procurador general de la República, Abel
Rodríguez del Orbe, al anunciarle que había encontrado a los culpables.

PREGUNTA. ?Cómo empieza usted a trabajar en el proceso que llevó a los tribunales a los acusados de asesinar a Orlando?
RESPUESTA. Yo ni sabía que el expediente estaba en el juzgado de instrucción porque a mí me designaron como juez a principios de diciembre de 1993 y en el tribunal siempre hay un cúmulo de expedientes que no se sabe nisiquiera quiénes están involucrados. Doña Adriana Howley, la madre de Orlando, depositó una instancia en el juzgado, el 13 de marzo de 1995, en la cual solicita la
continuación de las investigaciones que se habían realizado en el año 1975 y que nunca se habían concluido. Doña Adriana, tenía como abogados a Abel Rodríguez del Orbe y Ramón Antonio Beras. Ellos ratifican la querella contra cualquier persona que resulte culpable del crimen y piden que se interrogue como testigos a Ramón Font Bernard, José Israel Cuello y a Balaguer, porque él puso en circulación el libro donde dejó una página en blanco para tratar el crimen posteriormente. Después nosotros mandamos el expediente al fiscal de entonces, Luis Nelson Pantaleón González, quien lo devolvió el 4 de abril de ese año con el requerimiento introductivo de la querella, marcado con el número 739-95.

P. ?Pero, dónde estaba el expediente original?
  R. Yo me doy cuenta que el expediente estaba ahí en unos de los archivos donde estaban expedientes importantes como el del ``Granadaso de la Junta'', que ya está prescrito por cierto, el de Héctor Méndez y el de Zuleica Yadira Urraca.  El expediente era larguísimo y yo me puse a estudiarlo hasta que encontré a Abel Rodríguez del Orbe y le pedí que pagase un alguacil para
notificar a Balaguer, porque el juzgado no tenía. Pero Rodríguez del Orbe me dijo que era mejor que la Justicia buscara al alguacil. Por eso, fui al Palacio Nacional el 21 de abril del 1995 y deposité un auto de citación a Balaguer en la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo.  Además le envíe una carta personal.

P. ?Pero Balaguer no le responde, qué pasó posteriormente?
R. El no me hace caso. Pero posteriormente, en mayo del 1995, se produce mi primer requerimiento para interrogar a Félix Manuel Vargas (Papirucho), un recluso que se encuentra detenido en San Cristóbal, condenado a 20 años de prisión porque mató a su mujer. En base al testimonio de Paparicho que se produjo el sometimiento a la Justicia de Melvin Mañón Rossi, Rafael Luna (Cheche) y Diómedes Mercedes. Cuando él compareció salió a relucir la información de que yo había citado a Balaguer un mes antes, entonces se hizo un escándalo.

P. ?Papirucho le ofreció algún detalle importante?
R. En ese momento dijo que no sabía nada del caso. El expediente tuvo siempre un inconveniente, que lo mantenía engavetado, y es que se fundamentaba en una investigación policial preparada por una comisión de la cual había formado parte el Ministerio Público de entonces. Llega un momento en que el expediente que se somete a la Justicia no conduce a ningún sitio porque, ya sea porque fue mutilado o manipulado, le sustrajeron las pocas evidencias criminales que servían. Se sabe que las evidencias llegaron a manos del fiscal porque figuran en los documentos como recibidas, pero no se sabe dónde están. Eran 25 piezas y desaparecieron como 15. Yo percibí que por ese camino no se llegaría a nada y empecé la recopilación de evidencias guiándome por los diarios de esa época. El rumor público señalaba al ex-general Joaquín Antonio Pou Castro. Por eso fui a El Nacional y conversé con el periodista Bonaparte Gautreaux Piñeyro y él me precisó que el rumor
surgió en 1975. Un titular de El Nacional del 31 de octubre se señala a Pou Castro, Rafael Lluberes Ricart (LLuberito ) y Mariano Durán. Gautreaux Piñeyro me dijo oficiosamente que él había redactado la información porque se la suministró el Jefe del Servicio Secreto (SS), coronel Caonabo Reynoso Rosario, por encargo del Jefe de la Policía, el fenecido general Neit Rafael Nivar Seijas.

P. ?Dónde se encontraron las fotografías que figuran en el expediente?
R. En el archivo de El Nacional. Además, averigué quién era el médico legista de la época y seguí armando piezas del rompecabezas, pero fundamentalmente dirigidas a la evidencia material. Ya para el 1996 le expliqué a la periodista Nurya Piera los detalles del crimen, tomando en consideración el expediente policial. Años después, cuando detuve a los responsables, dos de ellos me dijeron que se sorprendieron por la veracidad de la reconstrucción.

P. ?El cambio de gobierno fue fundamental en el esclarecimiento del caso?
R. Yo ya tenía mucho tiempo investigando y cuando Abel Rodríguez del Orbe pasó a ser procurador hizo unas declaraciones asegurando que los jueces de instrucción no trabajaban. Entonces el 12 de septiembre de 1996 le mandé una carta ``fuerte'' donde le recordaba que el último contacto que tuvimos fue cuando recibí en mi despacho la reiteración de la querella contra los responsables del crimen de Orlando. Además, le expliqué que las diligencias con Balaguer habían resultado estériles y que la cita todavía estaba pendiente, por lo que la ocasión era propicia para cumplir con el sagrado deber que el destino puso en nuestras manos: el de hacer justicia y de lograr que las verdades salgan a relucir al margen de la conveniencias. También le pregunté qué diría él de la Justicia que a 21 años del crimen todavía quedaba impotente y sin apoyo.

P. ?Y qué hizo Rodríguez del Orbe?
R. Tampoco me respondió. Entonces yo estuve con José Israel Cuello y le mandé una carta a la familia de Nivar Seijas que no se pudo localizar, por cierto.Antes de mayo del 96 yo fui varias veces al Palacio, pero Balaguer nunca merecibió.

P. Mucha gente dice que usted tuvo demasiada suerte y de alguna forma, los documentos que tenía un hijo de Nivar Seijas sobre el caso llegaron a sus manos.Algunos, incluso sospechan que alguien con marcadas intenciones le entregó el expediente original.
R. No. Yo conocí al hijo de Nivar Seijas accidentalmente en un lugar público después del caso. El me confirmó informalmente que esa era la investigación. Ya yo había acumulado un cúmulo de evidencias físicas de la época y las declaraciones de gente que me pasaba información y me decía que la corroboraba si se llegaba a encontrar la investigación que se hizo en el 1975 y entonces, la encontré. Fue una cosa del destino: mucha gente tuvo acceso a esa investigación, aunque el documento original se entregó en manos de Balaguer. Muchas de las personas que trabajaron en la investigación conservaron copias como una manera de protegerse. La mayoría de los investigadores están muertos, pero la familia conservaron las copias y para obtenerlas hubo que darle garantías de que nosotros íbamos a llegar hasta las últimas consecuencia. Le dijimos que confiaran en la Justicia y ellos decían que no, que eso les costaría la vida. De todas formas,
conseguí copias de los interrogatorios donde el 30 de octubre de 1975, después de haber sido interrogado varias veces, el entonces mayor Pou Castro hace un relato de los hechos e implica a los demás e incluso menciona a Chinino (Salvador Lluberes Montás) casi una docena de veces.

P. ?Cuál fue la actitud de Pou Castro al ser apresado por usted?
R. El confirma sus declaraciones en instrucción y hace el mismo relato de 1975, aunque más abundante y más rico en detalles. También confiesa Rafael Alfredo Lluberes Ricart (Freddy o Lluberito), quien confirma la versión de Pou Castro; Mariano Durán, cabo de la Fuerza Aérea, y también Luis Emilio de la Rosa Beras, el único que no ha negado nunca su versión. En 1975 confesó también el fenecido Eulogio Cordero Germán, quien participó en el crimen.

  P. ?Qué pasa cuando la familia de Orlando se querella nuevamente en 1997?
  R. El entonces fiscal del Distrito, Guillermo Moreno García, desestima la querella, el 5 de febrero del 1997, mediante el oficio 1329, por alegada falta de calidad. Pero lógicamente ni el Ministerio Público ni nadie sabía que el casoestaba totalmente encaminado. Aproximadamente 15 días después le pedí una cita al procurador Rodríguez del Orbe y fui con todo el expediente y mis
investigaciones y le dije: ``el expediente Orlando Martínez está resuelto, yo necesito que esta gente se detenga''.

P. ?Cómo recibe Rodríguez del Orbe la noticia?
R. Sorprendido y muy bien dispuesto. El abrió grandemente los ojos y me dijo:``vamos arriba''. A mí me consta que Abelito (Rodríguez del Orbe) no le cae simpático a mucha gente, pero el proceso se llevó a cabo por la disposición que él tuvo, porque cuando requirió la Fuerza Pública para apresar a los culpables se manejó con un sigilo tal que ni los policías sabían lo que estaban haciendo. Las órdenes de prisión se entregaron selladas y lacradas en un sobre y ni los ayudantes del fiscal sabían el nombre de las personas que se detendrían la madrugada del 14 de marzo. Solamente lo sabíamos el Procurador, el fiscal, yo y el secretario del juzgado de instrucción, que fue quien redactó las órdenes.

P. ?Cual fue la reacción de los detenidos?
R. En el caso de Pou Castro salió armado y el general Bienvenido Manzueta lo reunió con sus familiares y recogió todas las armas que tenía en la casa, hastagranadas. Entonces Manzueta le presentó al ayudante del fiscal y cuando él vio eso dijo que si él hubiera sabido que era para ``esa vagabundería'' a él había que matarlo antes de detenerlo. Cuando a la 6:55 de la mañana lo llevaron al despacho del fiscal porque yo no tenía oficina, ya que el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva estaba en reparación, Pou Castro se arrodilló y dijo que él no fue quien mató a Orlando y además que él suponía que general Enrique Pérez y Pérez estaba preso, porque en este país ``nada más agarran a los chiquitos'', (así mismo consta en una acta levantada por el secretario del Juzgado de Instrucción).

P. Entonces, ?cómo vuelve a confesar su culpabilidad Pou Castro?
R. El primero en confesar es Isidoro Martínez, porque estaba muy enfermo y consintió en ser filmado con una cámara de video con la presencia del Ministerio Público al momento de estampar su firma. Después, Luis Emilio de la Rosa se entregó e hizo el mismo relato, así como Alfredo Lluberes Ricart.  Entonces cada vez que yo tengo un indicio vuelvo a donde Pou Castro, quien en uno de los interrogatorios confiesa a medias, pero vuelve y se retracta. Después interrogué al
jefe del J2 (Servicio de Inteligencia del Ejército Nacional) cuando ocurrió el crimen, coronel Ramón Abréu Rodríguez, quien después de permanecer detenido confirmó que la orden de entrega del vehículo y la solicitud del personal para cometer el hecho provenían de Chinino o de su asistente, Isidoro Martínez. Al principio el coronel Abréu Rodríguez dijo que no sabía nada, pero al día siguiente explica el procedimiento y se le suspendió la prisión. También dijo que Mariano
Durán era muy solicitado para participar en hechos como el crimen de Orlando.

P. ?Usted no piensa que le hizo un regalo que el gobierno del presidente Leonel Fernández no se merecia?
R. Eso sería entrar en consideraciones de carácter político. Hasta donde llegaban mi responsabilidades, yo cumplí con ellas. Hubo una percepción de que eso obedecía a una actuación del Ministerio Público, lo cual no es cierto.

P. Pero la excarcelación del general Lluberes Montás sugiere mucho compromiso político con la sombra de un poder heredado a través del Frente Patriótico.

R. Aunque jurídicamente se puede hacer, yo no la hubiera hecho, porque podría retardar el proceso. Pero yo no puedo cuestionar una medida que está sujeta a la Ley. Además, el expediente duró casi seis meses en Cámara de Calificación y si algún acusado se hubiera muerto, eso era una negación total de la Justicia.

P. ?En este proceso Lluberes Montás representa su intención manifiesta de querer llegar más allá de los autores materiales del crimen y a otras personas que estuvieron en las instancias del poder en 1975?
R. (Por primera vez piensa la respuesta). Todavía Chinino niega los hechos, pero ese es su derecho. Los indicios son hasta donde yo llegué, porque los responsables señalan a Chinino expresamente y varias veces, como la persona que imparte la orden de golpear al periodista. Si la orden provino por voluntad de él o por otras razones, eso es algo que tiene que decirlo Chinino, no tiene que suponerlo ni inventárselo el juez que hizo la investigación. Aunque la opinión pública reclamase una mayor cantidad de implicados o el rumor público sugiriera que hubieron otras complicidades, el juez no puede actuar si eso no está apoyadoen una base iniciaria seria. Yo dicté la orden de prisión contra Chinino a mitad de Semana Santa del 1997 y el procurador Rodríguez del Orbe no la ejecutó hasta el 30 de marzo por razones de piedad cristiana, porque consideraba que, aunque él no es religioso, meter a un hombre preso un Viernes Santo no era conveniente.

P. ?Qué pasará en el juicio de fondo?
  R. Se reunirán todas las pruebas y los elementos de convicción que figuran en el expediente para someterlo a debate. Hay un valor jurídico que tienen las actas levantadas por los funcionarios judiciales, porque un interrogatorio redactado por un funcionario judicial competente como el juez de instrucción, tiene una presunción irrefragable de veracidad y para un procesado negar sus
declaraciones tiene que inscribirte en falsedad contra el documento, es un proceso muy complejo. Pero lo que dicen las actas del expediente es verdad ytienen un valor jurídico por haber sido levantadas por un oficial de la Policía Judicial competente para esas funciones.

P. ?Eso significa que a los procesados sólo les espera ser condenados por el tribunal?
R. No. Lo que yo planteo es un problema técnico. La diferencia entre el acta de interrogatorio levantada por el juez de instrucción y la hecha por un policía es que el valor jurídico de la declaración dada al policía tiene una presunción de veracidad, o sea, se presume que es verdad hasta que se pruebe lo contrario, por lo que las declaraciones dadas en la Policía realmente tienen escaso valor jurídico. Pero ocurre que los acusados confirmaron con su relato todo lo que pasó igual y como lo declararon en el 1975. Además, las investigaciones del 75 se sometieron a una prueba de laboratorio y se confirmaron las firmas de los acusados, entonces se conformó un cúmulo de indicios serios, precisos y concordantes que justifican su envío a juicio.


Regresar a loa portada